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jueves, 6 de agosto de 2020

Calabacín relleno de gambas, setas y queso philadelphia

Una receta muy sencilla y ligera. Fácil y rápida de preparar, conquistará a todos los comensales. Además se pueden preparar, congelar y el día que queramos comerlos, solamente hornear.

INGREDIENTES (para 1 calabacín mediano)
- 1 calabacín mediano
- Dos puñado de gambas
- Tres puñados de setas
- Una cucharada y media de queso de untar
- Aceite para sofreír las gambas y las setas
- Sal al gusto
- Queso rallado

PREPARACIÓN

Partimos el calabacín a lo largo en dos mitades. Las metemos al microondas unos 5 minutos, tapadas.

 
Las sacamos y mientras se enfrían, ponemos en una sartén un poco de aceite. Cuando esté caliente añadimos las gambas y las setas, agregamos una pizca de sal, y, como soltarán agua, dejamos que ésta se vaya evaporando.
Vaciamos los calabacines con una cuchara y añadimos toda la pulpa en la sartén. Volvemos a dejar que el agua se evapore, a fuego medio.

  
Cuando ya no haya agua en la sartén, añadimos la cucharada y media de queso de untar y mezclamos hasta que se integre.

















Rellenamos los calabacines con la mezcla. Rallamos queso y horneamos a 200ºC con calor arriba y abajo durante 15 minutos.


¡Y a comer!



Bon appétit

lunes, 29 de octubre de 2018

Tarta de manzana con relleno de galletas y queso crema y base de masa quebrada

La tarta de manzana es una de mis debilidades. La manzana asada me encanta y en tarta me resulta una delicia!

La típica tarta de manzana que conocemos lleva una base de crema pastelera. Esta vez hemos querido innovar y le hemos hecho esa base con galletas, leche y queso de untar.


INGREDIENTES

Medio paquete de galletas maría
Un vaso de leche
200 gr de queso de untar (tipo philadelphia)
Una lámina de masa quebrada
5 manzanas medianas
6 nueces
2 cucharadas de miel


Encendemos el horno para que vaya cogiendo temperatura.

Extendemos la masa quebrada.

Por otro lado, migamos las galletas y les vamos añadiendo leche hasta formar una pasta un poco líquida.

A esa masa le añadimos el queso crema y mezclamos bien.

Extendemos esa pasta sobre la masa quebrada.

Cortamos las manzanas en láminas finas y las vamos colocando sobre la base. Lo suyo es dejar el menor hueco posible entre lámina y lámina.

Mezclamos la miel con un poco de agua y diluimos. Ese caramelo lo untamos con un pincel por encima de todas las manzanas.

Partimos las nueces y las colocamos por encima de las láminas de manzana.

Metemos la tarta en el horno, con calor arriba y abajo, previamente precalentado a 180 grados.

Dejamos la tarta unos 30 minutos. Pasado este tiempo, abrimos el horno, sacamos la tarta y la volvemos a pintar con el caramelo de miel y agua.

La volvemos a meter y la dejamos aproximadamente otros 20 o 30 minutos.

Apagamos y dejamos reposar con la puerta del horno abierta.


¡Dejamos enfriar y a disfrutar!

EL primer día está muy crujiente. Los demás días podemos conservar en nevera.

Para consumirla, también está muy rica metiéndola unos segundos en el microondas.















Bon appétit

martes, 15 de septiembre de 2015

Cake Pops

Tenemos un bizcocho y se nos está quedando algo duro. ¡Qué buena noticia! Aquí no se tira nada, así que vamos a aprovecharlo y a conseguir crear algo aún más rico, si cabe.

Estos Cake Pops sencillos o bolitas de bizcocho cubiertas de chocolate dejarán a quien los pruebe con la boca abierta.



INGREDIENTES
-Palitos para brochetas
-Chocolate para fundir
-200gr. de bizcocho
-100 gr. de queso crema (Philadelphia)


PREPARACIÓN

Desmigamos el bizcocho.

 

Echamos sobre él el queso crema y mezclamos con las manos hasta obtener una masa que nos permita hacer bolas sin que se rompan y sin que la masa se nos quede pegada en los dedos. Si se nos rompen es que la masa no está muy compacta y, por tanto, necesitaremos añadir más queso.



*Es mejor quedarse corto y poder rectificar añadiendo más queso que que se nos pegue la masa en las manos, ya que, si no tenemos más bizcocho, no tendrá solución.

Hacemos bolas del tamaño de una albóndiga o en función de nuestro gusto.

 

Las vamos colocando en una bandeja previamente cubierta con papel de horno.

Las metemos en el frigorífico un par de horas para que se enfríen y compacten.

Cuando haya transcurrido el tiempo, fundimos el chocolate en un cazo al baño maría.

 

 

Mojamos la punta de un palito en el chocolate y lo clavamos en una bola, a una profundidad de un dedo aproximadamente.

 

La colocamos boca abajo para que enfríe bien y luego la bola no se caiga, y hacemos lo mismo con el resto de bolas.



Después, mojamos una a una las bolas en el chocolate derretido para que se cubran y las dejamos en la bandeja, con el palo hacia arriba. Cuando tengamos todas, las metemos en la nevera para que el chocolate termine de endurecer.




















Podemos repetir esta operación para que la capa sea más gruesa.













Ya solo falta encontrar el momento para comérselos, pero eso no es tarea difícil ¿verdad?



Bon appétit