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sábado, 8 de noviembre de 2014

Aromatizar el café: café de avellana // Hazelnut coffee

Café de avellana, soluble, ¿cómo sabrá? Fue probarlo y enamorarme de ese sabor. Quizás tomarlo a menudo pueda llegar a resultar cansado, pero de vez en cuando produce una sensación otoñal solamente comparable al olor de las castañas asadas.

No he encontrado ese café en ningún super, así que decidí innovar una técnica casera. Consiste en mezclar avellanas tostadas y café. Las avellanas contienen grasas, de modo que en el café se verá una película en la superficie, pero hay que tener en cuenta que estas grasas son saludables (insaturadas) y nos ayudarán a reducir el colesterol "malo" y a aumentar el "bueno".

Necesitaremos:
-Un tarro de cristal que cierre prácticamente hermético. 
-Avellanas tostadas.
-Café en grano.


Las cantidades variarán en función de la cantidad que queramos preparar y de la cantidad que admita nuestra cafetera en cada preparación. Eso sí, utilizaremos el doble de peso de café que de avellanas.

Cascamos las avellanas


En un molinillo, ya sea eléctrico o manual (con este último es más costoso, pero haremos ejercicio, veamos la parte buena), echamos unos granos de café y alguna avellana, toda la cantidad que nuestro molinillo nos permita. Vamos moliendo poco a poco hasta terminar con todo. 





Una vez que tengamos preparada la mezcla la guardaremos en el tarro de cristal, bien cerrado y en un lugar seco. Lo dejaremos al menos entre 7 y 10 días para conseguir que el café tome bien el aroma de las avellanas. Pasado este tiempo podremos probar cómo ha quedado nuestro "café casero".




El sabor no es excesivamente intenso, sino que le aporta un toque diferente al café. 


Bon appétit


jueves, 31 de julio de 2014

Conservas baño maría. Cierre al vacío



Una buena forma de conservar una cantidad abundante de comida, que sea líquida o disponga de caldo, es envasándola al vacío. Para ello necesitaremos nada más que unos tarros de cristal (pueden ser de conservas que hayamos comprado) que cierren bien y una olla grande en la que podemos meterlos.
En primer lugar esterilizaremos los tarros para evitar contaminaciones. En una olla echamos agua y cuando empiece a hervir introducimos los botes. Dejaremos en ebullición durante 10 ó 15 minutos. Después los sacaremos y los pondremos sobre un paño, boca abajo, para que escurran. Se pueden secar por fuera, pero no se deben secar por dentro ya que se perdería el efecto logrado con la cocción.




Echamos en cada tarro la comida que queramos conservar, en estos ejemplos se trata de mermelada casera de ciruela, hasta llenarlos.



En una olla ponemos un paño en el fondo, la llenamos con agua y metemos los tarros para que se cuezan al baño maría. Ponemos al fuego y cuando rompa a hervir calcularemos unos 30 ó 35 minutos. Podemos tapar la olla con su tapa o bien dejarla descubierta. Al finalizar, dejamos los tarros en el agua hasta que estén bastante fríos y podamos sacarlos sin quemarnos. Los secamos y los etiquetamos poniendo de qué producto se trata y la fecha en la que hemos realizado la conserva.

Una buena técnica para saber si se ha hecho bien el vacío en los tarros, es presión con el dedo sobre la tapa, si ésta se hunde será que no se ha producido bien el cierre sin embargo, si al presionar no se mueve, será que está completamente sellado y listo para guardar.

Ya solamente nos queda etiquetar los tarros, algo muy importante para no olvidarnos de qué se trata ni tampoco de qué día fue el que lo envasamos.



Bon appétit

sábado, 16 de noviembre de 2013

Glasas

Para adornar o cubrir algunas pastas de té, galletas, bizcochos, rosquillas... usamos las glasas. Con ellas se puede lograr darle un toque divertido y atractivo a nuestros postres. En esta entrada os explico 3 variedades de glasa:

INGREDIENTES

Glasa real
-Una clara de huevo
-Unas gotas de zumo de limón
-200gr. de acúcar glass

Glasa de limón
-300gr. de azúcar glass
-El zumo de 2 limones o de una naranja

Glasa de chocolate
-Una clara de huevo
-Unas gotas de zumo de limón
-250gr. de azúcar glass
-80gr. de chocolate rallado

PREPARACIÓN


  • Glasa real
En una fuente trabajamos con cuchara de madera la clara de huevo con unas gotitas de zumo de limón y vamos añadiendo poco a poco el azúcar, sin dejar de batir, hasta conseguir una glasa espesa.
Podemos añadirle unas gotas de colorante alimenticio para crear diferentes colores y tonalidades.


  • Glasa de limón
Trabajamos removiendo sin cesar el zumo con el azúcar, mientras vamos añadiendo éste poco a poco hasta que la glasa quede consistente.


  • Glasa de chocolate
Ponemos en un cuenco la clara y el limón, removemos el conjunto con cuchara de madera y añadimos el chocolate rallado y el azúcar glass poco a poco sin dejar de remover, hasta obtener una glasa espesa.

viernes, 31 de mayo de 2013

Innovando en la cocina

Llega una nueva modalidad a la cocina: cocinar con el lavavajillas.

Suena extraño, pero es una realidad con la que, según la bloggera italiana Lisa Casali, se consigue ahorrar energía. Ella ha publicado un libro “Cocinar con el lavavajillas” en el que comparte recetas y trucos de funcionamiento.

La técnica consiste en introducir botes o bolsas con cierre hermético y aprovechar los ciclos de lavado de la máquina, en los que se alcanzan temperaturas entre 50 y 80 grados y con los que se consigue un proceso de cocción lento y constante.



¿Nos convence la idea? Quizás para alguna receta puede ser una buena opción. Algún día experimentaré algo. Con buen resultado o regular, lo compartiré con vosotros por aquí.

  Bon appétit