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martes, 23 de julio de 2019

Comer en Polonia I - Breslavia

Wroclaw / Breslavia

CHARLOTTE -  Świętego Antoniego 2/4, 50-073 Wrocław, Polonia

En una placita, no muy lejos del centro, nos encontramos con "Charlotte". Un sitio amplio, con terraza, y ¡donde ponen unos desayunos enormes!

Hay para elegir varias opciones de desayuno, desde un café y tortilla, yogur con muesli, tostadas francesas, tostas con queso, hasta café + croissant + tostadas + zumos... Te traen el pan y el croissant en una cesta y te ponen botes con mermelada o chocolate para poder untar cuanto quieras.

Es un sitio que no está mal. También es posible tomar un brunch o comer.




Kociołek - 2-4, Nożownicza, Wrocław, Polonia

Cerca de la antigua prisión está este restaurante en el que la relación cantidad-precio está muy bien. La cantidad es bastante, por lo que en función del hambre recomendamos pedir un plato cada uno o compartir. 

La Zapiekanka estaba a rebosar de queso y la parrilla de verduras con carne, aparte de venir chiporroteando, también desbordaba. Tenía patatas asadas, zanahoria, repollo, garbanzos, calabacín y carne de cerdo.
Un sitio que no está mal, sobre todo para llenarse.


Zapiekanka












Además, si os gusta la sidra o queréis probarla, ¡en casi todos los restaurantes tienen! Sidra con gas, eso sí.

Motyla Noga - Więzienna 6, 50-114 Wrocław, Polonia

La antigua prisión de Breslavia. Fuera, en una de las ventanas, podemos encontrarnos con un gnomo. Dentro, se puede ver el patio y los baños, con ventanas con barrotes. Por lo demás, no se puede visitar.

Se come muy a gusto en la terraza que tienen. Aquí probamos una ensalada de pollo (añadir el pollo era cargo extra, pero aún así los precios no son nada excesivos) y el típico fish and chips, no precisamente de Polonia, pero que no estaba mal.

 


Pierogarnia Stary Młyn - Rynek 26, 50-101 Wrocław, Polonia

En plena Plaza Mayor (Rynek) puedes disfrutar de los famosos Pierogi. Además, puedes elegir que sean cocidos o al horno. Quizás este sitio es un pelín más caro que otros, pero la ubicación lo merece.

Nuestra elección fue al horno y ¡repetiríamos sin dudarlo! No volvimos a encontrar ningún restaurante en el que los pusieran así.

Pedimos una bandeja variada ya que puedes elegir diferentes rellenos: carne con queso, espinacas, lenteja roja, col... No sabríamos decir cuál estaba más rico.

También probamos una tortita hecha de puré de patata, llamdas placki ziemniaczane, con una cobertura de champiñones. Es bastante contundente porque está frita, y llena bastante.



Pierogi al horno


Placki ziemniaczane





















sábado, 8 de noviembre de 2014

Aromatizar el café: café de avellana // Hazelnut coffee

Café de avellana, soluble, ¿cómo sabrá? Fue probarlo y enamorarme de ese sabor. Quizás tomarlo a menudo pueda llegar a resultar cansado, pero de vez en cuando produce una sensación otoñal solamente comparable al olor de las castañas asadas.

No he encontrado ese café en ningún super, así que decidí innovar una técnica casera. Consiste en mezclar avellanas tostadas y café. Las avellanas contienen grasas, de modo que en el café se verá una película en la superficie, pero hay que tener en cuenta que estas grasas son saludables (insaturadas) y nos ayudarán a reducir el colesterol "malo" y a aumentar el "bueno".

Necesitaremos:
-Un tarro de cristal que cierre prácticamente hermético. 
-Avellanas tostadas.
-Café en grano.


Las cantidades variarán en función de la cantidad que queramos preparar y de la cantidad que admita nuestra cafetera en cada preparación. Eso sí, utilizaremos el doble de peso de café que de avellanas.

Cascamos las avellanas


En un molinillo, ya sea eléctrico o manual (con este último es más costoso, pero haremos ejercicio, veamos la parte buena), echamos unos granos de café y alguna avellana, toda la cantidad que nuestro molinillo nos permita. Vamos moliendo poco a poco hasta terminar con todo. 





Una vez que tengamos preparada la mezcla la guardaremos en el tarro de cristal, bien cerrado y en un lugar seco. Lo dejaremos al menos entre 7 y 10 días para conseguir que el café tome bien el aroma de las avellanas. Pasado este tiempo podremos probar cómo ha quedado nuestro "café casero".




El sabor no es excesivamente intenso, sino que le aporta un toque diferente al café. 


Bon appétit